
Un día estaban hablando el sol y el viento de los poderes que cada un tenia.
El sol decía:
- Yo tengo mucho poder, porque yo caliento la tierra, al hombre,conmigo las flores crecen, los animales pueden vivir. Yo soy muy importante.
El viento le contesto:
- Si, pero yo soy mas fuerte que tú y tengo más poder, a mi el hombre me tiene miedo, asolo sus casas, arraso sus cosechas y pueblos. En definitiva soy más importante que tú.
Así estuvieron un rato, discutiendo cual de los dos era más fuerte hasta que al sol se le ocurrió una idea.
- Una apuesta a ver cual de los dos es capaz de quitarle la capa a un caminante, el que lo consiga será el más fuerte, poderoso e importante.
- Encantado-dijo el viento- pero seguro que gano yo la apuesta.
Estuvieron un tiempo esperando y al cabo de un rato vieron a un hombre que iba caminando por la vereda camino a su huerta como cada día con su mulo gominola.
-Mira- dijo el viento- con ese caminante vamos a realizar la apuesta.
-De acuerdo-dijo el sol-.
El viento empezó a soplar y a soplar cada vez mas fuerte, intentando quitarle la capa al campesino, cada vez que el viento soplaba, el hombre mas se envolvía en su capa. El viento soplaba y soplaba pero el hombre mas se protegía con su capa.
El viento ya cansado de tanto soplar se dio por vencido y le cedió el turno al sol, aunque seguía pensando que si el no había podido nadie podría.
Entonces el sol salio, y empezó a calentar y a calentar, y a calentar, y el hombre que iba caminado por la vereda le dio mucha calor, mucha calor y se quitó la capa.
Había ganado el sol no había sido tan prepotente como el viento, había ganado la apuesta, demostró que era mas poderoso y fuerte.
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